Las cartas se califican con relación a tres posibles atributos:
1. Valor intrínseco. Decreciente del as al dos.
2. Ser del mismo palo. Cuando son del mismo palo se las llama combinadas (suited). La probabilidad de meter el color con cartas combina das es, si pueden verse las cinco cartas comunes del paño, del 6%. Así, por ejemplo, A y 6 de picas se impone el 7% de las veces contra A de trébol y 6 de corazones, que sólo gana el 2% de las oportunidades. En el 91 % restante, se reparten el pozo.
Intuitivamente, se le da a las cartas combinadas un valor superior al que realmente poseen. Es por eso que en juegos donde haya muchos principiantes la cantidad de colores será desproporcionadamente alta. Alta, porque habrá más buscadores de color por mano; y desproporcionada, porque aguantarán el proyecto aun con chances adversas.
3. Conectividad. Son dos cartas contiguas. Ejemplo de conectores:
6 de picas y 7 de trébol. La vocación de las cartas será, en este caso, la escalera.
El valor intrínseco es el atributo principal. Que sean combinadas o conectadas le da un valor agregado a la mano, pero debe considerárselo como un aditivo, un extra. Por ejemplo, A y Q de diamantes son mejores cartas que A de trébol y Q de diamantes, aunque su atributo principal es el valor intrínseco, no que estén combinadas. Y 5 de trébol y 6 de diamantes —por estar conectadas— son mejores que 5 de trébol y 9 de diamantes, pero 5 de trébol y 6 de diamantes califica por debajo de A de trébol y Q de diamantes.
En concreto, son asesores que apoyan el desempeño del protagonista: el valor intrínseco. No se sienten cómodos siendo el centro de atención si bien es cierto que cuando vienen de la mano se potencian. Un ejemplo de conectadas y combinadas (CyC) (suited conectors) es: 7 y 8 de diamantes.



